Los saquitos de bacon y queso de cabra son un aperitivo muy popular en celebraciones, tapeos y restaurantes de cocina creativa, especialmente en España. Combinan sabores intensos —el salado y ahumado del bacon con el toque cremoso y ligeramente ácido del queso de cabra— envueltos en una masa crujiente.
Historia y origen
Aunque no tienen un origen histórico concreto como otros platos tradicionales, los saquitos (también llamados “crujientes” o “fagottini” en la cocina italiana) surgen de la tendencia de la cocina moderna a combinar ingredientes intensos en pequeñas porciones elegantes.
Este tipo de preparación se popularizó en España a finales de los 90 y principios de los 2000 en bares de tapas y restaurantes creativos, en gran parte gracias a la influencia de la “nueva cocina española” liderada por chefs innovadores como Ferran Adrià.
El formato de “saquito” se inspiró en técnicas de cocina francesa (como los “aumônières”), usando pasta filo o masa brick para conseguir una textura muy crujiente.
Receta tradicional de saquitos de bacon y queso de cabra
Ingredientes (para 8 saquitos):
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4 láminas de pasta filo o masa brick
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100 g de bacon en tiras finas
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150 g de queso de cabra (de rulo)
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1 cebolla pequeña (opcional, para caramelizar)
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1 cucharada de aceite de oliva
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Mantequilla derretida o aceite para pincelar
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Cebollino o cordel de cocina para atar
Preparación:
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Preparar el relleno:
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Saltear el bacon en una sartén hasta que esté crujiente.
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(Opcional) Añadir cebolla caramelizada para un sabor más dulce.
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Desmenuzar el queso de cabra y mezclar con el bacon templado.
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Formar los saquitos:
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Cortar cada lámina de pasta filo en dos y pincelar con mantequilla para que quede flexible.
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Colocar una cucharada de relleno en el centro.
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Cerrar como si fuera un saquito, juntando la masa en la parte superior y atando con cebollino.
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Cocinar:
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Hornear a 180 °C durante 10–12 minutos, hasta que estén dorados y crujientes.
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También se pueden freír en abundante aceite caliente durante 2–3 minutos.
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Servir:
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Se sirven calientes, acompañados de mermelada de higos, cebolla caramelizada o reducción de vinagre balsámico para equilibrar el sabor salado.
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Comentario gastronómico
La combinación bacon + queso de cabra es un clásico contemporáneo: el bacon aporta un sabor umami y una textura crujiente, mientras que el queso de cabra añade cremosidad y un toque ácido que equilibra el conjunto. La pasta filo actúa como contenedor neutro y crujiente, permitiendo que el sabor del relleno sea protagonista.
Este plato es perfecto como:
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Aperitivo en cenas elegantes
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Tapas en reuniones informales
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Entrante en un menú degustación
Además, se puede personalizar con ingredientes como nueces, pera, cebolla caramelizada o incluso espinacas para variantes más sofisticadas.






