La quesada pasiega es uno de los postres más tradicionales y representativos de Cantabria (España), especialmente de los Valles Pasiegos. Te resumo su historia, receta y algunos comentarios:
Historia
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Se trata de un dulce con más de 400 años de tradición, documentado ya en el siglo XVI.
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Es típico de los Valles Pasiegos (zona montañosa de Cantabria), donde la ganadería lechera siempre ha sido fundamental.
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Tradicionalmente se elaboraba con leche cuajada, azúcar, mantequilla y huevos. Hoy, en versiones más populares, se sustituye la cuajada por yogur o leche fresca.
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Se horneaba en hornos de leña y era un postre de celebraciones, especialmente en fiestas patronales o reuniones familiares.
Receta tradicional (versión casera)
Ingredientes (6-8 raciones):
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500 ml de leche entera (o yogur natural, según la variante)
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250 g de azúcar
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100 g de mantequilla derretida
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2 huevos grandes
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100 g de harina de trigo
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Ralladura de 1 limón
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1 pizca de canela en polvo
Preparación:
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Precalentar el horno a 180 °C.
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Batir los huevos con el azúcar hasta que blanqueen.
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Añadir la mantequilla derretida, la ralladura de limón y la canela.
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Incorporar la leche (o yogur) y mezclar bien.
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Agregar la harina tamizada, batiendo hasta que quede una mezcla homogénea.
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Verter en un molde engrasado y hornear unos 50-60 minutos, hasta que la superficie esté dorada y al pinchar salga limpio.
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Dejar templar y servir a temperatura ambiente o frío.
Comentarios y curiosidades
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Su textura recuerda a una mezcla entre flan y bizcocho húmedo, suave y aromático.
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La canela y el limón son clave en su sabor, aunque en algunas casas se añade un poco de vainilla.
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Es muy común acompañarla de un vaso de leche fresca o café.
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Junto con los sobaos pasiegos, es uno de los emblemas de la repostería cántabra.
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Hoy se encuentra en pastelerías de toda Cantabria, envasada y lista para consumir, pero las caseras suelen tener más aroma y cremosidad.
La Quesada Pasiega es un postre típico de la comarca de los Valles Pasiegos, en Cantabria, realizada a partir de cuajo de la leche, mantequilla y azúcar.
Se puede servir fría o caliente, tiene la consistencia del Pudin y es de sabor ligeramente dulce.
Su textura cremosa y su sabor conquista los paladares más exquisitos.




