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Historia del pastel de calabacín

El pastel de calabacín es una receta relativamente moderna en la repostería occidental. Su origen se popularizó en la segunda mitad del siglo XX, especialmente en Estados Unidos y Europa, cuando se buscaban formas de integrar verduras en la cocina diaria de manera atractiva. El calabacín, al ser una hortaliza suave y con alto contenido de agua, aporta humedad y una textura esponjosa a los bizcochos, sin alterar demasiado el sabor.
En muchos lugares se le considera un pariente cercano del carrot cake (pastel de zanahoria), ya que sigue la misma idea: incorporar vegetales en una masa dulce para lograr un postre nutritivo y jugoso. Hoy en día, se ha convertido en un clásico de la repostería casera saludable y en la cocina vegana, pues permite reducir grasas y añadir fibra de forma natural.


Receta básica de pastel de calabacín

Ingredientes (para un molde mediano):

  • 2 calabacines medianos rallados (unos 250 g)

  • 2 huevos (o sustituto vegano)

  • 200 g de harina (puede ser integral o de trigo)

  • 150 g de azúcar moreno (o panela/miel al gusto)

  • 80 ml de aceite de oliva suave o de girasol

  • 1 sobre de levadura en polvo (polvo de hornear)

  • 1 cucharadita de canela en polvo

  • ½ cucharadita de nuez moscada

  • Una pizca de sal

  • Opcional: nueces, pasas o chips de chocolate

Preparación:

  1. Precalentar el horno a 180 °C.

  2. Lavar y rallar los calabacines (sin pelarlos si la piel es fina). Retirar el exceso de agua presionándolos con un paño limpio.

  3. En un bol, batir los huevos con el azúcar hasta que espumen. Añadir el aceite y mezclar bien.

  4. Incorporar los calabacines rallados.

  5. En otro recipiente, tamizar la harina, la levadura, la canela, la nuez moscada y la sal.

  6. Unir los ingredientes secos con los húmedos, mezclando suavemente.

  7. Agregar opcionalmente nueces, pasas o chocolate.

  8. Verter la mezcla en un molde engrasado y hornear 40–45 minutos, hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.

  9. Dejar enfriar antes de desmoldar.


 El resultado es un pastel húmedo, aromático y nutritivo, ideal para acompañar con café, té o como desayuno saludable.

Por Carol

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