duelosyq
PlayPause
previous arrow
next arrow

 1. Historia y origen del plato

Duelos y quebrantos es un plato típico manchego, muy ligado a la localidad de Alcázar de San Juan y al conjunto de La Mancha, en España. Su fama se debe en gran parte a que aparece mencionado en el primer capítulo del Don Quijote de la Mancha (1605) de Miguel de Cervantes:

“Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.”

Es decir, era una de las comidas semanales habituales del hidalgo.

El origen del nombre no está del todo claro, pero hay dos explicaciones principales:

  • “Duelos y quebrantos” podría referirse al duelo o pena de quienes, tras la prohibición religiosa de comer carne (como en Cuaresma), la comían de todos modos —quebrando la ley—.

  •  Otra interpretación más sencilla lo asocia a los “quebrantos” del cuerpo por comer un plato fuerte y calórico tras días de ayuno o restricción.

Históricamente era un plato humilde, hecho con los restos del cerdo y huevos, alimentos que se tenían a mano en las casas rurales.


 2. Comentario cultural y literario

El hecho de que Cervantes lo mencione en Don Quijote tiene un valor simbólico: muestra la condición modesta pero no miserable del hidalgo. No come manjares nobles, pero tampoco pasa hambre. Su dieta refleja el equilibrio entre orgullo y pobreza —un tema central en la obra—.

Además, el plato representa muy bien el espíritu manchego: sencillo, recio y sabroso, hecho con lo que se tiene, pero con ingenio.


 3. Receta tradicional de duelos y quebrantos

Ingredientes (para 4 personas):

  • 200 g de chorizo

  • 200 g de panceta o tocino

  • 150 g de jamón serrano (opcional)

  • 8 huevos

  • 1 cucharada de aceite de oliva

  • Sal (con moderación)

  • Pan para acompañar

Preparación:

  1. Corta en dados pequeños el chorizo, la panceta y el jamón.

  2. Calienta el aceite en una sartén amplia.

  3. Fríe primero la panceta hasta que suelte parte de su grasa y empiece a dorarse.

  4. Añade el chorizo (y jamón si usas) y sofríe todo unos minutos, sin que se queme.

  5. Bate los huevos ligeramente (como para tortilla) y viértelos sobre el sofrito.

  6. Remueve constantemente hasta que los huevos estén cuajados pero jugosos, tipo revuelto.

  7. Sirve caliente, acompañado de pan y, si se quiere, un vino tinto manchego.


 4. Versión moderna o ligera

Hoy en día, algunas versiones sustituyen parte de la panceta por jamón magro o pavo, y se añaden verduras salteadas (como pimientos o calabacín) para aligerarlo, manteniendo el espíritu tradicional.

Este plato que nos puede parecer sencillo en su elaboración, ya se nombraba en el Quijote, ya que  Don Quijote decía que lo comía los sábados.

Es un plato tradicional de la cocina manchega cuyos ingredientes principales son el huevo, el tocino entreverado y el chorizo, guisados en la sartén con aceite de oliva.

Dicen que se llama así, porque los judíos conversos o nuevos cristianos, demostraban comiendo cerdo que se habían convertido ( independientemente del dolor _ duelos y quebrantos_ que pudieran sentir al hacerlo).

Es un plato muy calórico pero a la vez, delicioso.

Por Carol

Deja una respuesta

DANDOQUEHABLAR