cheescake2
PlayPause
previous arrow
next arrow

Cheesecake japonés (Japanese Cotton Cheesecake)

Historia

El cheesecake japonés (en japonés: スフレチーズケーキ sufure chīzukēki) surgió en Japón durante los años 1980, inspirado por los pasteles de queso estilo alemán que se introdujeron en el país tras la Segunda Guerra Mundial.
El pastelero Tomotaro Kuzuno, tras visitar Alemania y probar el käsekuchen (pastel de queso alemán), decidió crear una versión más ligera y suave que se adaptara mejor al gusto japonés.

En lugar de la textura densa y cremosa del cheesecake neoyorquino, el japonés se caracteriza por ser aireado, esponjoso y delicado, casi como un soufflé, gracias a las claras de huevo batidas a punto de nieve.
Su éxito fue inmediato en Japón y luego se popularizó en toda Asia y, más recientemente, en todo el mundo, gracias a las redes sociales.


Comentario cultural

El cheesecake japonés refleja perfectamente la filosofía culinaria japonesa:

  • Sencillez elegante (pocos ingredientes, pero técnica precisa).

  • Ligereza y equilibrio (textura aireada, sabor sutil y no excesivamente dulce).

  • Estética minimalista (una superficie dorada y suave sin decoraciones ostentosas).

Además, este postre simboliza cómo Japón adapta influencias occidentales para transformarlas en algo propio, refinado y local.


Receta tradicional de Cheesecake japonés

 Ingredientes:

  • 200 g de queso crema (tipo Philadelphia)

  • 50 g de mantequilla sin sal

  • 100 ml de leche

  • 60 g de harina de trigo

  • 20 g de maicena

  • 6 huevos grandes (separadas las claras y las yemas)

  • 140 g de azúcar

  • 1 cucharadita de jugo de limón

  • 1 pizca de sal

  • Azúcar impalpable (para decorar, opcional)


Preparación:

  1. Precalienta el horno a 160 °C.
    Forra un molde desmontable (18–20 cm) con papel vegetal y colócalo dentro de una bandeja más grande para baño María.

  2. Base cremosa:

    • En una olla pequeña, derrite la mantequilla con el queso crema y la leche a fuego bajo.

    • Remueve hasta que quede suave.

    • Deja entibiar y agrega las yemas, la harina y la maicena tamizadas. Mezcla bien.

  3. Merengue:

    • Bate las claras con la pizca de sal.

    • Añade el azúcar poco a poco y el jugo de limón hasta lograr un merengue brillante y firme.

  4. Incorpora:

    • Agrega ⅓ del merengue a la mezcla de queso y mezcla con movimientos envolventes.

    • Incorpora el resto con suavidad.

  5. Horneado al baño María:

    • Vierte la mezcla en el molde.

    • Coloca la bandeja con agua caliente y hornea durante 60–70 minutos.

    • Apaga el horno y deja reposar el pastel dentro 10–15 minutos con la puerta entreabierta (para evitar que se hunda).

  6. Enfriar y servir:

    • Deja enfriar completamente y refrigera al menos 4 horas antes de servir.

    • Espolvorea con azúcar impalpable.


Resultado

Un pastel ligero, húmedo y con textura de nube, con un sabor delicado a queso y un toque dulce equilibrado. Perfecto con té verde o café.

 

Por Carol

Deja una respuesta

DANDO QUE HABLAR