Pavo trufado
Historia
El pavo trufado es un plato clásico de la cocina festiva europea, especialmente ligado a Francia y España. La trufa —hongo subterráneo muy aromático— ya era apreciada por romanos y nobles medievales, pero fue en los siglos XVIII y XIX cuando se consolidó como símbolo de lujo gastronómico.
Con la llegada del pavo desde América a Europa, la cocina aristocrática lo adoptó para grandes banquetes, y combinarlo con trufa se convirtió en una declaración de estatus. Desde entonces, el pavo trufado quedó asociado a Navidad y celebraciones especiales.
Receta tradicional (aprox. 6–8 personas)
Ingredientes
-
1 pavo limpio (4–5 kg)
-
30–50 g de trufa negra (o trufa en conserva)
-
100 g de mantequilla
-
2 dientes de ajo
-
1 cebolla
-
1 vaso de vino blanco seco
-
Caldo de ave (cantidad necesaria)
-
Sal y pimienta al gusto
-
Hierbas aromáticas (tomillo o laurel, opcional)
Preparación
-
Preparar la mantequilla trufada: pica finamente la trufa y mézclala con la mantequilla blanda, sal y pimienta.
-
Trufar el pavo: con cuidado, separa la piel de la carne (sin romperla) e introduce la mantequilla trufada repartida por pechugas y muslos.
-
Aromáticos: coloca dentro del pavo la cebolla, el ajo y las hierbas.
-
Asado: hornea a 170 °C durante unas 3–4 horas, regando con su jugo, el vino y un poco de caldo para que no se seque.
-
Reposo: deja reposar 15–20 minutos antes de trinchar para que los jugos se redistribuyan.
Comentario gastronómico
El pavo trufado es un plato elegante y profundo, donde la suavidad de la carne se realza con el aroma intenso de la trufa. No es un plato de diario: es para ocasiones que merecen pausa y ceremonia.
Un buen acompañamiento (puré de patatas, verduras asadas o una salsa ligera del propio jugo) basta para no eclipsar su protagonista. Es tradición, lujo contenido y sabor que se recuerda.








