Historia de Gante
Gante nació como asentamiento celta y floreció en la Edad Media gracias al comercio de lana y tejidos. Durante los siglos XIV y XV llegó a ser una de las ciudades más ricas de Europa. La catedral, los gremios y los castillos reflejan ese pasado de prosperidad. Aunque más tarde perdió peso frente a Amberes y Brujas, hoy Gante es una ciudad universitaria vibrante y muy viva.
Qué ver en Gante
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Castillo de los Condes de Flandes (Gravensteen): fortaleza medieval del siglo XII con murallas y torreones.
Comentario: se siente como viajar en el tiempo; subir a las torres da una vista increíble del centro. -
Catedral de San Bavón: guarda el famoso Políptico de la Adoración del Cordero Místico, obra maestra de los hermanos Van Eyck.
Comentario: aunque hay que pagar para verlo de cerca, merece cada euro si te gusta el arte. -
Graslei y Korenlei: las dos orillas del río Lys, llenas de antiguas casas gremiales.
Comentario: ideal para caminar al atardecer o sentarse en una terraza con una cerveza belga. -
Belfort (Campanario): torre declarada Patrimonio de la Humanidad, con campanas que aún suenan.
Comentario: subir es un poco cansado, pero las vistas sobre la ciudad son espectaculares. -
Ayuntamiento y calles medievales: mezcla de estilos gótico y renacentista, con callejuelas pintorescas como Patershol.
Comentario: perderse por aquí es parte de la magia; parece un escenario de película.
Comentario final
Gante combina historia medieval con vida moderna: no es tan turística como Brujas, pero tiene más ambiente juvenil gracias a su universidad. Es una ciudad para caminar sin prisa, disfrutar de la arquitectura y, por supuesto, probar la cerveza artesanal y los famosos gofres.
¿ Nos perdemos en Gantes ?










