La pizza deep dish (pizza de plato hondo) nació en Chicago a principios de la década de 1940, como una reinterpretación local de la pizza italiana adaptada al gusto estadounidense. La mayoría de los historiadores coinciden en que su origen está en Pizzeria Uno, inaugurada en 1943.
Los fundadores —entre ellos Ike Sewell— buscaban crear una pizza más contundente, casi como un plato principal completo, y no solo una comida rápida. Para lograrlo, desarrollaron una masa más gruesa y rica, cocida en un molde profundo similar al de una tarta. Con el tiempo, el estilo se popularizó y se convirtió en un símbolo culinario de Chicago, con pizzerías emblemáticas como Lou Malnati’s, Giordano’s y Gino’s East ayudando a consolidar su fama.
¿Qué hace diferente a la deep dish?
-
Masa: gruesa, crujiente por fuera y suave por dentro, con mantequilla o aceite.
-
Orden inverso: primero el queso, luego los ingredientes, y al final la salsa de tomate.
-
Cocción larga: entre 30 y 45 minutos.
-
Textura: más cercana a una tarta salada que a una pizza clásica.
Comentario y valoración
La pizza deep dish divide opiniones. Para algunos puristas, “no es pizza, es un pastel de queso y tomate”. Sin embargo, su éxito demuestra que es una evolución legítima, pensada para climas fríos y apetitos grandes.
En lo personal, la deep dish destaca por:
-
Sabor intenso y reconfortante
-
Ideal para compartir y comer con calma
-
Muy pesada si buscas algo ligero
-
No es la mejor opción si esperas una pizza tradicional italiana
Conclusión: la deep dish no intenta competir con la pizza napolitana; juega en otra liga. Es un plato icónico, culturalmente importante y perfecto para vivir la experiencia gastronómica de Chicago.









