








Los pastizzi son uno de los símbolos más queridos de la gastronomía de Malta y forman parte esencial de la vida cotidiana de la isla. Este pequeño hojaldre relleno, crujiente por fuera y suave por dentro, es mucho más que una simple comida callejera: representa siglos de influencias culturales, adaptación local y tradición popular.
Origen e historia cultural
La historia de los pastizzi está profundamente ligada a la posición estratégica de Malta en el Mediterráneo. Durante siglos, el archipiélago fue punto de paso entre Europa, el norte de África y Oriente Medio. Fenicios, árabes, normandos, italianos y británicos dejaron huella en su cultura y cocina.
Se cree que el origen del pastizzi se encuentra en técnicas de pastelería introducidas durante el periodo árabe (siglos IX–XI), cuando se popularizó el uso de masas laminadas y rellenos salados con legumbres. Más tarde, la influencia siciliana reforzó el uso del queso fresco y el hojaldre, elementos muy presentes en la cocina del sur de Italia.
Sin embargo, el pastizzi tal como se conoce hoy se consolidó mucho después, probablemente entre los siglos XVII y XIX, cuando Malta desarrolló una identidad culinaria propia bajo la influencia de la Orden de San Juan y posteriormente del Imperio Británico.
Evolución como comida del pueblo
Durante generaciones, los pastizzi fueron una comida humilde. Se vendían en pequeñas panaderías y puestos callejeros, especialmente en zonas portuarias y barrios obreros. Eran baratos, sustanciosos y fáciles de preparar en grandes cantidades.
Su popularidad creció porque cumplían varias funciones:
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Alimentaban a trabajadores con pocos recursos.
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Podían comerse calientes y rápidamente.
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Eran energéticos gracias a la masa y al relleno proteico.
Con el tiempo, el pastizzi se convirtió en una especie de “pan diario” de Malta. Incluso hoy en día, es común ver a personas desayunándolos con té o café.
Los rellenos tradicionales
Aunque existen muchas variaciones modernas, históricamente solo había dos rellenos principales:
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Ricotta (pastizzi tal-irkotta)
El más clásico y antiguo. La ricotta, abundante en Malta por su tradición ganadera, ofrecía una textura cremosa y suave. -
Guisantes (pastizzi tal-piżelli)
Elaborado con un puré espeso de guisantes, a veces condimentado con cebolla y especias. Este relleno refleja influencias del norte de África y de la cocina árabe.
Ambos rellenos eran baratos y nutritivos, lo que explica su difusión entre las clases populares.
La técnica de la masa
La masa de los pastizzi es una de sus características más distintivas. Se trata de una masa laminada muy crujiente, parecida al hojaldre pero con una técnica particular que crea capas finas y ligeramente irregulares.
Tradicionalmente se elaboraba con:
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Harina
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Agua
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Grasa (originalmente manteca o aceite)
El proceso requería paciencia y habilidad. Las capas se doblaban repetidamente para conseguir esa textura ligera y quebradiza que hoy define al pastizzi auténtico.
El papel social en Malta
Más allá de la cocina, los pastizzi forman parte de la identidad cultural maltesa. Existen establecimientos tradicionales llamados “pastizzerias”, donde se venden casi exclusivamente estas piezas recién horneadas.
Estos locales cumplen una función social importante:
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Punto de encuentro en barrios.
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Comida rápida a cualquier hora del día.
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Parte de celebraciones y rutinas diarias.
En algunas zonas, las recetas pasan de generación en generación y cada panadería defiende su propio estilo.
Expansión y adaptación moderna
Con la emigración maltesa en los siglos XIX y XX, los pastizzi viajaron a países como Australia, Reino Unido y Canadá. Allí se adaptaron con nuevos rellenos:
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Pollo
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Espinacas
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Carne
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Quesos variados
A pesar de estas versiones modernas, en Malta sigue predominando el respeto por la receta tradicional.
Comentario gastronómico
El éxito del pastizzi radica en su equilibrio perfecto:
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Textura crujiente exterior
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Interior suave y sabroso
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Sencillez de ingredientes
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Alto valor emocional
Es un ejemplo clásico de cómo una receta humilde puede transformarse en un símbolo nacional. No nació en cocinas nobles ni en palacios, sino en hornos sencillos, entre trabajadores y familias, y esa raíz popular sigue siendo parte esencial de su identidad.
Hoy, el pastizzi no es solo un alimento: es un pedazo de historia comestible de Malta, una herencia de siglos de intercambio cultural mediterráneo convertida en una de las comidas callejeras más representativas del mundo.